Anne Applebaum. Autocracia S.A. Ed. Debate, 2024
Anne Applebaum, renombrada periodista, historiadora y autora galardonada con el Premio Pulitzer, es conocida por su aguda capacidad para analizar sistemas políticos autoritarios y sus efectos sobre las sociedades modernas. En «Autocracia S.A.», Applebaum ofrece un ensayo fascinante sobre el auge del autoritarismo contemporáneo, explorando cómo estos regímenes no solo controlan a sus ciudadanos, sino también a los sistemas democráticos a nivel global a través de redes económicas, culturales y tecnológicas.
Un contexto global: La metamorfosis del autoritarismo
El título del libro, «Autocracia S.A.», es una metáfora poderosa. Applebaum no presenta al autoritarismo como un sistema político aislado, sino como una entidad empresarial globalizada, que opera de manera corporativa para expandir su influencia. Según la autora, los regímenes autocráticos contemporáneos, como Rusia, China y otros estados con tendencias autoritarias, han aprendido a explotar la globalización para consolidar su poder. Mientras en el pasado los autoritarismos solían recurrir a mecanismos de coerción más rudimentarios, hoy en día, utilizan herramientas más sofisticadas: financiamiento ilícito, desinformación digital y corrupción sistemática.
Applebaum argumenta que estas autocracias modernas no actúan en solitario. Están interconectadas, compartiendo tácticas y estrategias para socavar las democracias liberales y crear un entorno más favorable para sus objetivos. Por ejemplo, la autora cita la «diplomacia de la deuda» de China y los esfuerzos rusos para desestabilizar procesos electorales en Occidente. Estos regímenes forman una especie de «corporación» transnacional que busca maximizar su poder e influencia global.
La conexión entre la economía y el poder autoritario
Uno de los puntos clave de Applebaum es el rol central que juega el dinero en el fortalecimiento del autoritarismo moderno. En este sentido, la metáfora corporativa no es solo simbólica; muchas autocracias operan literalmente como empresas, con redes financieras opacas diseñadas para enriquecer a las élites gobernantes mientras reprimen a la oposición. A menudo, estas redes se extienden más allá de las fronteras de los países autoritarios, involucrando a bancos, empresas y gobiernos en democracias aparentemente sólidas.
Un caso emblemático presentado en el libro es el del presidente ruso, Vladimir Putin, quien utiliza la economía como herramienta de poder político. Según Applebaum, el «capitalismo autoritario» ruso se basa en la combinación de recursos naturales estratégicos, como el gas y el petróleo, con redes internacionales de corrupción. Estas redes permiten al Kremlin no solo enriquecer a sus oligarcas, sino también financiar campañas de desinformación y manipulación electoral en países democráticos. Este patrón también se observa en otras autocracias, como en China, donde el Partido Comunista utiliza las gigantescas inversiones en infraestructura global para proyectar su influencia política a través de iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda.
Tecnología y autoritarismo: Un arma de doble filo
Un capítulo especialmente relevante de «Autocracia S.A.» se centra en cómo la tecnología ha sido cooptada por regímenes autoritarios para consolidar su poder. Applebaum señala que, aunque las democracias inicialmente vieron en las redes sociales y las tecnologías de la información una oportunidad para democratizar la comunicación, estas mismas herramientas han sido adaptadas por los autócratas para espiar, censurar y manipular a sus ciudadanos.
Applebaum menciona casos como el de China, donde el sistema de «crédito social» combina vigilancia masiva con tecnologías de inteligencia artificial para controlar el comportamiento de la población. También destaca cómo Rusia ha utilizado las redes sociales para sembrar discordia en las democracias occidentales, financiando campañas de desinformación a través de plataformas como Facebook y Twitter. Estas tácticas no solo refuerzan el control interno en los países autoritarios, sino que también socavan la confianza pública en las instituciones democráticas de otras naciones.
La debilidad de las democracias frente al autoritarismo
Otro aspecto crucial del análisis de Applebaum es la exploración de cómo las democracias liberales han fallado en responder eficazmente al auge del autoritarismo. Según la autora, muchas democracias han subestimado el peligro de las tácticas autoritarias modernas, considerándolas como problemas periféricos o aislados. Sin embargo, Applebaum advierte que estas tácticas están diseñadas precisamente para infiltrarse en los sistemas democráticos desde dentro, explotando sus debilidades, como la polarización política, la corrupción y la falta de regulación en sectores clave como las finanzas y la tecnología.
Un ejemplo de esta vulnerabilidad es el impacto de los oligarcas rusos en los mercados inmobiliarios y financieros de países como el Reino Unido. Applebaum describe cómo Londres, apodada «Londongrado», se ha convertido en un refugio para la riqueza ilícita de las élites autoritarias, lo que no solo blanquea su dinero, sino también su reputación. Este fenómeno no es exclusivo de Rusia; la autora señala cómo la riqueza china también ha permeado sectores clave en Occidente, desde universidades hasta la industria tecnológica.
La corrupción como herramienta estratégica
Un tema recurrente en el libro es la corrupción, que Applebaum define como una «herramienta estratégica» utilizada por los regímenes autoritarios para desestabilizar a sus adversarios. La autora explica que, al corromper a políticos, empresarios y líderes de opinión en democracias liberales, las autocracias logran no solo proteger sus intereses, sino también desmoralizar a las sociedades democráticas al demostrar que «todo está en venta».
Applebaum dedica especial atención al caso de Ucrania, un país que ha sido un campo de batalla clave entre los valores democráticos y las tácticas autoritarias rusas. Antes de la invasión a gran escala en 2022, Rusia utilizó la corrupción para debilitar las instituciones ucranianas y fomentar la división política interna. Sin embargo, Applebaum también destaca la resistencia de Ucrania como un ejemplo inspirador de cómo las sociedades pueden enfrentarse al autoritarismo si están decididas a combatir la corrupción y a fortalecer sus instituciones.
El papel de los ciudadanos en la defensa de la democracia
Aunque «Autocracia S.A.» presenta un panorama sombrío sobre el estado actual de la democracia global, Applebaum no es fatalista. En las secciones finales del libro, la autora argumenta que los ciudadanos tienen un papel crucial en la defensa de los valores democráticos. Según ella, el primer paso para resistir al autoritarismo es reconocer su verdadera naturaleza: no como un sistema estático, sino como una fuerza dinámica y adaptable que debe ser confrontada con una vigilancia constante.
Applebaum insta a las democracias a abordar sus propias debilidades internas, como la desigualdad económica, la polarización política y la desinformación, para volverse más resilientes frente a las tácticas autoritarias. También subraya la importancia de fortalecer las alianzas internacionales entre democracias, promoviendo valores compartidos como la transparencia, el estado de derecho y la libertad de expresión.
Conclusión: Una llamada de atención
«Autocracia S.A.» es un análisis incisivo y urgente sobre el autoritarismo moderno y su impacto en el mundo globalizado. A través de un enfoque multidimensional, Anne Applebaum logra conectar los puntos entre la economía, la tecnología y la política, mostrando cómo los regímenes autoritarios han evolucionado para enfrentar y, en muchos casos, superar a las democracias liberales en su propio juego.
El libro no solo es un diagnóstico de los desafíos actuales, sino también una llamada de atención para actuar antes de que sea demasiado tarde. Applebaum deja claro que, aunque el autoritarismo parece más fuerte que nunca, su éxito depende en gran medida de la inacción y la complacencia de las democracias. En última instancia, «Autocracia S.A.» nos recuerda que la lucha entre la libertad y la opresión es una batalla constante que requiere el compromiso activo de todos.