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NO SOCIETY

“En la mayoría de los países desarrollados, las reconversiones se suceden y castigan a la mayoría de los núcleos industriales. Para la clase dominante , esta masacre de la clase obrera es el precio que hay que pagar por la adaptación de las economías occidentales a la globalización, que se compensaría con la terciarización de la economía, la mejora de gama de productos y, por consiguiente, la multiplicación de empleos más cualificados y mejor remunerados. Pero, después de la liquidación de la industria, lo que se perfila es la liquidación de la agricultura. Después de los obreros, los campesinos son las nuevas víctimas del mercado globalizado”

Cristopher Guilluy, “No Society. El fin de la clase media occidental”, Ed. Taurus,2019, pp. 45 y 46.

Este texto se utiliza en los programas de formación de EESED

No Society: El fin de la clase media occidental es una obra del geógrafo y sociólogo francés Christophe Guilluy, publicada en 2018. El autor examina cómo la creciente desigualdad y la globalización han afectado a la clase media y a las zonas rurales de Occidente, haciendo énfasis en las «clases populares» que tradicionalmente habían sostenido la economía y el tejido social en Europa y Estados Unidos. El título del libro, No Society, hace referencia a la célebre frase de Margaret Thatcher «There is no society» («No existe la sociedad»), y cuestiona si la cohesión social y el concepto de comunidad están verdaderamente en crisis en las sociedades modernas debido a la marginación y desconexión de grandes sectores de la población.

Guilluy argumenta que el mundo contemporáneo está cada vez más dividido en dos realidades socioeconómicas: por un lado, están las áreas urbanas y metropolitanas que prosperan y se benefician de la globalización, y por otro lado, las periferias y zonas rurales donde se concentran las clases trabajadoras y donde los efectos de la economía global han sido devastadores. En estas áreas «periféricas» —ya sea en ciudades pequeñas, suburbios o áreas rurales—, el desempleo y la precariedad laboral se han vuelto crónicos, y las oportunidades económicas son limitadas, generando resentimiento hacia la élite y las políticas globalizadoras que parecen solo beneficiar a unos pocos.

La Nueva Geografía de la Desigualdad

Uno de los temas centrales de No Society es la «nueva geografía» de la desigualdad. Guilluy sostiene que la globalización y las políticas neoliberales han redistribuido la riqueza de forma desigual, favoreciendo a las grandes ciudades y relegando a las periferias al olvido. En el caso de Francia, por ejemplo, habla de la distinción entre el «París metropolitano» y la «Francia periférica», en la cual muchas ciudades y pueblos están desconectados de la prosperidad y el crecimiento económico que caracteriza a las capitales globales. Esta dinámica no es exclusiva de Francia; Guilluy argumenta que puede observarse en casi todos los países de Occidente. Así, las áreas rurales y las pequeñas ciudades quedan cada vez más relegadas y desconectadas de las élites urbanas y políticas, perdiendo no solo oportunidades económicas, sino también representación en las políticas públicas.

Guilluy subraya cómo esta desconexión afecta profundamente la identidad de las personas que viven en estas áreas. La clase trabajadora, que antes era el pilar económico de las naciones, siente que ha perdido su lugar en la sociedad y que ha sido reemplazada por una nueva «élite global». Esto, a su vez, ha dado lugar a movimientos políticos de rechazo, como el auge del populismo en Europa y América. Según Guilluy, la desafección de las clases populares hacia las instituciones y las élites es comprensible, dado que la mayoría de las políticas actuales están diseñadas para beneficiar a las zonas urbanas en lugar de las periferias.

La Cultura de la Invisibilización

En No Society, Guilluy también aborda el concepto de «invisibilización», una idea que sostiene que gran parte de la sociedad —en particular las clases populares y rurales— es ignorada sistemáticamente en los discursos y políticas dominantes. En el mundo actual, sostiene el autor, las personas que no encajan en la narrativa de la globalización y el éxito urbano son relegadas al olvido y, en consecuencia, se sienten alienadas en su propio país.

Guilluy explica que los medios de comunicación y las instituciones educativas son en gran medida responsables de esta invisibilización, ya que a menudo presentan una versión idealizada de la globalización que no refleja las experiencias de quienes han sido excluidos de los beneficios de esta dinámica económica. Las narrativas predominantes, según el autor, tienden a favorecer a las personas con un alto nivel educativo y a quienes trabajan en sectores que se benefician de la globalización, lo que refuerza la percepción de que quienes no están en esos círculos carecen de valor o de voz.

Este proceso, afirma Guilluy, tiene un impacto emocional significativo en las personas. Muchas de las «clases populares» experimentan un sentimiento de frustración y resentimiento que va más allá de la simple insatisfacción económica. Se sienten culturalmente despreciados y alienados, lo que, en opinión del autor, explica el auge de movimientos políticos anti-establishment, como el Brexit en el Reino Unido o el movimiento de los Chalecos Amarillos en Francia.

Desindustrialización y Desempleo: Efectos de la Globalización

Un aspecto esencial en No Society es el impacto de la desindustrialización en las clases trabajadoras y medias. Guilluy argumenta que la globalización ha fomentado un traslado de las industrias a países con mano de obra más barata, lo cual ha dejado sin empleo a millones de personas en Occidente y ha contribuido a la precarización del trabajo. La falta de empleo en las áreas rurales y periféricas ha provocado no solo una crisis económica, sino también una crisis de identidad en estas comunidades.

Guilluy sostiene que el empleo industrial, que solía proporcionar estabilidad y cohesión social, ha sido reemplazado por trabajos temporales y mal remunerados en el sector servicios. Esto ha generado una situación de vulnerabilidad constante y una creciente dependencia de ayudas sociales, lo que aumenta la brecha entre las áreas metropolitanas y las periferias. En las ciudades, la economía sigue en auge, pero en las zonas rurales y pequeñas ciudades, el panorama es de decadencia y abandono.

La desindustrialización, combinada con políticas neoliberales que priorizan la competitividad global, ha exacerbado aún más estas desigualdades. Guilluy considera que este fenómeno está destruyendo el modelo de sociedad cohesiva y homogénea que caracterizó a los países occidentales durante gran parte del siglo XX. Para el autor, la desaparición de la clase media trabajadora es el resultado de estas políticas, lo cual está debilitando el contrato social y minando la cohesión nacional.

El Desarraigo Cultural y el Auge del Populismo

Otro tema destacado en No Society es el desarraigo cultural que sienten muchos de los afectados por la globalización. Guilluy afirma que, para muchos, la pérdida de la estabilidad laboral y la precarización de la vida han erosionado el sentido de pertenencia y arraigo que solía caracterizar a las comunidades locales. A medida que las clases populares se sienten marginadas, sus valores y tradiciones también son vistos como anacrónicos o irrelevantes en un mundo que celebra la movilidad, la flexibilidad y la adaptabilidad.

Este desarraigo ha contribuido, según Guilluy, al auge de movimientos populistas y anti-globalización en Occidente. Los votantes de estos movimientos buscan recuperar un sentido de identidad y pertenencia que sienten que les ha sido arrebatado. Guilluy describe cómo el populismo no es simplemente una expresión de insatisfacción económica, sino también un rechazo cultural a la narrativa de la globalización y a la percepción de que las élites han traicionado a las clases populares.

En este contexto, el autor argumenta que el populismo no es un fenómeno aislado ni un accidente histórico, sino una respuesta legítima de sectores de la sociedad que han sido excluidos y marginados. La polarización política y la creciente brecha entre las élites y las clases populares son, en gran medida, el resultado de este proceso de exclusión cultural y económica.

Conclusiones y Propuestas

En la conclusión de No Society, Christophe Guilluy advierte que la situación es insostenible y que si no se aborda la desconexión entre las élites y las clases populares, las tensiones seguirán aumentando. Para él, es necesario que los gobiernos reconsideren sus políticas y presten atención a las demandas de las clases populares y rurales. La falta de cohesión y la desigualdad no solo son problemas económicos, sino también problemas que afectan la estabilidad social y política.

El autor propone que, en lugar de continuar con el modelo de globalización sin restricciones, las sociedades occidentales deberían adoptar políticas más inclusivas que reconozcan las necesidades de las clases populares. Guilluy considera que se necesita una nueva visión de cohesión social que integre a los marginados de la economía global y que valore la diversidad de experiencias y culturas que existen dentro de cada nación.

No Society es, en última instancia, una advertencia sobre las consecuencias de ignorar a un gran sector de la población. Con un análisis contundente, Guilluy examina la crisis de la clase media y las raíces del resentimiento que nutre el populismo en el mundo occidental. El libro invita a la reflexión sobre la importancia de una sociedad que realmente integre a todos sus miembros, sin relegar a nadie al olvido.

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