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LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA:1936-1939

“El Frente Popular español no tenía como objetivo defender la democracia, que sus miembros ya había violado, sino reivindicar la insurrección de 1934, un levantamiento que siempre apoyaron”

Stanley G. Payne, “La revolución española, 1936-1939. Un estudio sobre la singularidad de la guerra civil”, Ed. Espasa,2019, p. 52

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Stanley G. Payne, reconocido historiador estadounidense especializado en la historia de España y el fascismo, ofrece en su obra La Revolución Española: 1936-1939 un análisis profundo sobre los aspectos revolucionarios de la Guerra Civil Española. Su enfoque se centra en la dinámica interna de la revolución que estalló en el seno de la República durante el conflicto, más allá de la simple confrontación entre el bando republicano y el bando nacionalista. El libro examina cómo las fuerzas revolucionarias radicales, tanto de izquierda como de derecha, contribuyeron al estallido de la guerra y cómo el proceso revolucionario impactó a la sociedad española.

1. El contexto previo a la revolución

Para comprender el desarrollo de la revolución durante la Guerra Civil Española, Payne comienza con un análisis de los antecedentes históricos y políticos que llevaron a España a una situación de inestabilidad. España, desde principios del siglo XX, había experimentado una serie de convulsiones políticas, sociales y económicas que fueron erosionando la monarquía y los sistemas tradicionales de poder. La llegada de la Segunda República en 1931 supuso un intento de modernización democrática, pero también desencadenó tensiones internas que exacerbaron las divisiones de clase, regionales y políticas en el país.

Payne destaca cómo las reformas republicanas, especialmente las que afectaban a la estructura agraria y al poder de la Iglesia, generaron una creciente oposición en sectores conservadores y militares. Al mismo tiempo, la incapacidad de la República para satisfacer las demandas de los sectores populares y la creciente influencia de movimientos revolucionarios como el anarquismo, el socialismo y el comunismo, llevaron a una polarización extrema. Esta situación de tensión, combinada con la falta de consenso político, sentó las bases para el colapso del orden republicano y el inicio de la revolución social y política tras el golpe de Estado militar de julio de 1936.

2. La revolución en el bando republicano

Uno de los aspectos más importantes que aborda Payne es cómo la revolución se desarrolló en el bando republicano una vez que comenzó la guerra. El golpe militar, aunque no logró su objetivo inmediato de tomar el poder en todo el país, desencadenó una reacción en cadena en las zonas donde fracasó, especialmente en las principales ciudades industriales y en áreas rurales de Cataluña, Aragón y Valencia. En estas regiones, los sindicatos anarquistas (CNT) y socialistas (UGT), junto con grupos comunistas y otros movimientos revolucionarios, tomaron el control, desmantelaron las estructuras estatales y comenzaron un proceso de transformación radical.

Payne describe cómo este proceso revolucionario se manifestó principalmente en la colectivización de la tierra y la industria. En las zonas rurales, especialmente en Aragón, los campesinos tomaron las tierras de los grandes propietarios y las colectivizaron, creando comunidades agrarias basadas en principios de igualdad y autogestión. Del mismo modo, en las ciudades industriales, como Barcelona, los trabajadores se hicieron con el control de fábricas y talleres, estableciendo comités obreros para gestionar la producción. Esta revolución desde abajo representaba un intento de llevar a la práctica los ideales de la izquierda radical, especialmente del anarquismo, que abogaba por una sociedad sin Estado y basada en la cooperación voluntaria.

Sin embargo, Payne también subraya los problemas y contradicciones internas de este proceso revolucionario. La falta de coordinación entre las distintas fuerzas revolucionarias, las diferencias ideológicas entre anarquistas, socialistas y comunistas, y la presión del gobierno republicano para mantener algún grado de control estatal provocaron tensiones dentro del propio bando republicano. A medida que avanzaba la guerra, estas tensiones se agudizaron, lo que llevó a enfrentamientos internos, como los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, donde las fuerzas comunistas, alineadas con la política del gobierno republicano, reprimieron a los anarquistas y a los trotskistas del POUM.

3. La revolución como causa de la derrota republicana

Payne argumenta que la revolución social y la guerra civil no fueron dos procesos separados, sino interconectados. En su análisis, una de las principales tesis es que la revolución, aunque motivada por el idealismo de ciertos sectores de la izquierda, fue en última instancia una de las causas de la derrota republicana. Desde su perspectiva, el caos generado por la revolución desorganizó al bando republicano y dificultó la creación de un frente militar eficaz para hacer frente al ejército nacionalista de Franco.

La colectivización de tierras y fábricas, aunque respondía a las aspiraciones de los sectores revolucionarios, también generó desconfianza y oposición en sectores más moderados y conservadores dentro del bando republicano, incluyendo a la clase media, que temía perder su propiedad. Además, Payne sostiene que la falta de disciplina y la fragmentación en el mando militar, debido a la influencia de las milicias populares controladas por anarquistas y comunistas, debilitó las capacidades bélicas del bando republicano.

En contraposición, los nacionalistas, bajo el mando de Franco, lograron imponer una mayor cohesión y disciplina militar desde el inicio del conflicto. Franco centralizó el poder en su figura, unificó a las diferentes facciones de derecha bajo un mando único y evitó, en gran medida, los problemas internos que afectaron al bando republicano. Payne sugiere que esta diferencia en la estructura de mando fue clave para la victoria de Franco.

4. La intervención internacional y su impacto en la revolución

Otro factor importante que analiza Payne es la intervención internacional en la Guerra Civil Española, y cómo esta afectó tanto al curso del conflicto como al desarrollo de la revolución en el bando republicano. La guerra fue, en muchos sentidos, un preludio de la Segunda Guerra Mundial, y las potencias extranjeras jugaron un papel fundamental en el desenlace del conflicto.

El apoyo que Franco recibió de la Alemania nazi y la Italia fascista fue crucial para su victoria. Payne describe cómo el uso de tropas italianas y el suministro de material bélico moderno por parte de los nazis, especialmente aviones y tanques, proporcionó al bando nacionalista una ventaja decisiva en los momentos clave de la guerra. Por el contrario, el bando republicano solo contó con apoyo limitado y fragmentado, principalmente de la Unión Soviética, que a menudo estaba condicionado por la política interna del Partido Comunista de España (PCE) y las prioridades de Stalin en el contexto internacional.

La intervención de la Unión Soviética también tuvo un impacto directo en la dinámica interna del bando republicano. Payne señala que el PCE, con el apoyo de Moscú, desempeñó un papel cada vez más dominante en el gobierno republicano y en el esfuerzo bélico, lo que condujo a un enfrentamiento directo con las facciones más revolucionarias, especialmente los anarquistas y los trotskistas del POUM. Esta lucha interna debilitó aún más al bando republicano, que se encontraba divido entre aquellos que querían ganar la guerra y aquellos que querían continuar la revolución.

5. El fin de la revolución y las consecuencias de la guerra

Finalmente, Payne analiza el desenlace de la guerra y las consecuencias de la derrota para los sectores revolucionarios. A medida que avanzaba el conflicto, la revolución fue retrocediendo ante la necesidad de centralizar el mando y organizar mejor el esfuerzo de guerra. La victoria de Franco en 1939 marcó el fin tanto de la revolución como de la república, y el establecimiento de una dictadura autoritaria que se mantendría en el poder hasta la muerte de Franco en 1975.

Las consecuencias de la revolución frustrada fueron devastadoras para los sectores que habían liderado el movimiento. Miles de militantes anarquistas, socialistas y comunistas fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados durante y después de la guerra. Payne subraya que el fracaso de la revolución y la posterior represión dejaron una huella profunda en la memoria histórica de España, especialmente entre las generaciones que habían puesto sus esperanzas en la transformación social.

Conclusión

En La Revolución Española: 1936-1939, Stanley G. Payne ofrece una visión exhaustiva y crítica del proceso revolucionario que tuvo lugar durante la Guerra Civil Española. Su enfoque se centra en las dinámicas internas de la revolución y cómo estas contribuyeron tanto al desarrollo del conflicto como a la eventual derrota republicana. Para Payne, la revolución no solo fue un intento fallido de transformación social, sino también un factor clave en el colapso de la República y en el triunfo de la dictadura franquista.

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