“Pocas son las ventajas que un joven puede sacar de los estudios universitarios en España. Esperar que exista un plan racional de estudios en un país en el que la Inquisición está constantemente al acecho para mantener la inteligencia humana dentro de los límites que la Iglesia romana, con su ejército de teólogos, ha puesto al progreso, sería manifestar un desconocimiento total de las características de nuestra religión”.
José Blanco White, “Cartas de España”, ED. Compañía Europea de Comunicación e Información, S.A.,1991, p. 57
Esta publicación se utiliza en los programas de formación de EESED
La ciencia ha adquirido un papel central en la sociedad contemporánea, hasta el punto de que algunos la consideran una especie de «nueva religión» del siglo XXI. Si bien ciencia y religión son entidades con raíces y enfoques muy diferentes, el rol que la ciencia ha comenzado a desempeñar en nuestras vidas sugiere una especie de «trascendencia secular» o una fuente de verdad absoluta para gran parte de la humanidad. Esta tendencia tiene el apoyo de autores que argumentan que la ciencia no solo ofrece conocimiento, sino que también proporciona un sentido de pertenencia, propósito y asombro ante el universo, similares a los de las religiones tradicionales. A continuación, analizaremos el concepto de la ciencia como religión y revisaremos algunas de las obras y autores que exploran esta idea.
La ciencia como religión: un fenómeno del siglo XXI
El avance científico ha revolucionado nuestro conocimiento y comprensión del mundo. Desde la teoría de la evolución hasta la física cuántica, la ciencia ha cambiado nuestra perspectiva sobre nuestra existencia y el cosmos. Este conocimiento no solo explica fenómenos naturales, sino que también ha dado respuestas a preguntas que antes eran dominio exclusivo de la religión, como el origen del universo, la vida en la Tierra y la naturaleza de la conciencia humana.
Para algunos pensadores contemporáneos, la confianza de la sociedad moderna en la ciencia tiene similitudes con la fe religiosa. En este contexto, la ciencia ofrece certezas absolutas y una autoridad incuestionable que guía las creencias y acciones de las personas, a la vez que proporciona un sentido de esperanza y propósito. De hecho, en la práctica cotidiana, muchas personas confían en los descubrimientos científicos y sus aplicaciones tecnológicas para organizar su vida, tomar decisiones y definir sus valores, de una manera similar a cómo, en el pasado, las religiones tradicionales eran el principal marco de referencia moral y ético.
Sin embargo, a diferencia de la religión, la ciencia está fundamentada en la observación, la experimentación y la evidencia. Pero su creciente influencia ha generado un fenómeno que algunos denominan “cientificismo” o la «ideología de la ciencia», donde el conocimiento científico es considerado como la única forma válida de comprensión del mundo. Esto ha generado debates sobre si la ciencia puede o debe ocupar el lugar que la religión tuvo en el pasado y si es realmente capaz de satisfacer las necesidades humanas de sentido y propósito.
Autores y libros que defienden la idea de la ciencia como religión
Varios autores han abordado la cuestión de la ciencia como una nueva forma de religión o incluso como un sistema de creencias con sus propios dogmas y seguidores. A continuación, se presentan algunos de los pensadores y obras clave que exploran esta perspectiva.
1. Carl Sagan y «El mundo y sus demonios»
Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico, es una figura fundamental en la popularización de la ciencia. En su obra El mundo y sus demonios: La ciencia como una luz en la oscuridad (1995), Sagan defiende la ciencia como un método de pensamiento crítico y racional para entender el mundo. Aunque no sostiene explícitamente que la ciencia sea una religión, Sagan exalta la capacidad de la ciencia para iluminar la realidad y ayudar a la humanidad a liberarse de supersticiones, charlatanería y creencias sin fundamento.
Sagan también sostiene que la ciencia genera un tipo de asombro que podría considerarse espiritual, dado que nos permite contemplar el universo y la vida con una perspectiva amplia y humilde. Su popularidad y su influencia han contribuido a crear una especie de devoción hacia la ciencia, en la que el conocimiento y la razón ofrecen esperanza y sentido, sustituyendo de alguna manera la función de la religión.
2. Richard Dawkins y «El espejismo de Dios»
Richard Dawkins, biólogo evolucionista y ateo militante, es conocido por sus críticas a la religión y su fervoroso apoyo a la ciencia como forma de conocimiento y estilo de vida. En su obra El espejismo de Dios (2006), Dawkins argumenta que la religión no solo es innecesaria en el mundo moderno, sino que incluso es perjudicial. Para Dawkins, la ciencia es capaz de proporcionar respuestas más satisfactorias y verificables que la religión, y critica las creencias religiosas como irracionales y carentes de fundamento.
Aunque Dawkins no declara explícitamente que la ciencia sea una nueva religión, su postura al respecto invita a pensar en una especie de «adoración a la ciencia» como el único camino para comprender el universo. Su defensa del ateísmo y del método científico como una forma de vida podría interpretarse como una propuesta para que la ciencia reemplace la función de la religión en la sociedad, otorgando respuestas, moralidad y propósito sin recurrir a explicaciones sobrenaturales.
3. Sam Harris y «El fin de la fe»
Sam Harris, neurocientífico y filósofo, es otro autor que respalda la idea de que la ciencia puede reemplazar la religión en su obra El fin de la fe (2004). Harris sostiene que la ciencia puede y debe ser la base de la moralidad, argumentando que los principios éticos pueden derivarse de una comprensión racional y científica de la mente humana y la felicidad.
Para Harris, los dogmas religiosos son innecesarios y a menudo peligrosos, y promueve la idea de que la ciencia puede proporcionar una guía ética mejor fundamentada. Aunque Harris no plantea directamente la ciencia como una religión, su idea de una «moralidad científica» sugiere que la ciencia podría servir como base para una cosmovisión que reemplace a la religión en el ámbito moral y ético.
4. Yuval Noah Harari y «Sapiens»
En Sapiens: De animales a dioses (2011), Yuval Noah Harari examina el papel de las ideologías, incluidas la religión y la ciencia, en la construcción de la sociedad. Harari sugiere que la ciencia ha comenzado a asumir un papel similar al de la religión, en el sentido de que proporciona una narrativa unificadora que guía el pensamiento y las acciones de las personas. Harari no sostiene que la ciencia sea una religión en sí misma, pero sí señala que muchas personas recurren a la ciencia para encontrar sentido y para legitimar sus valores y creencias.
Harari argumenta que, al igual que la religión, la ciencia está estructurada en torno a ciertos valores y creencias compartidos, y que su influencia en la sociedad contemporánea es comparable a la de las grandes religiones en épocas pasadas. Su análisis de cómo la ciencia, el capitalismo y la tecnología han transformado nuestras vidas sugiere que estos factores están reemplazando, o al menos compitiendo, con la religión como fuentes de identidad y propósito.
5. Michael Shermer y «Por qué creemos en cosas raras»
Michael Shermer, psicólogo y divulgador científico, aborda el tema del escepticismo y la creencia en su obra Por qué creemos en cosas raras (1997). En este libro, Shermer defiende la ciencia como un medio para comprender la realidad y superar las supersticiones. Al igual que Sagan, Shermer ve la ciencia como una «luz en la oscuridad», y argumenta que es la mejor herramienta para evaluar la verdad y evitar el autoengaño.
Shermer no describe la ciencia como una religión, pero sí subraya su capacidad para otorgar una perspectiva de asombro y maravilla ante el mundo, que en muchos sentidos puede sustituir el rol de la religión. Su trabajo se ha convertido en una referencia para aquellos que ven en la ciencia una una forma de pensar y vivir.
El debate sobre la ciencia como religión
Aunque existen autores y pensadores que apoyan la idea de que la ciencia puede desempeñar un papel similar al de la religión, este enfoque no está exento de críticas. Para algunos, la ciencia es fundamentalmente distinta de la religión, ya que se basa en la evidencia empírica y la lógica, en lugar de en la fe y la revelación. Además, la ciencia es un proceso abierto y en constante cambio, mientras que las religiones suelen fundamentarse en verdades inmutables.
Sin embargo, los defensores de la ciencia como religión del siglo XXI argumentan que esta ofrece un sentido de pertenencia, una estructura de valores y un propósito para muchas personas, de forma similar a la religión. Además, la devoción a la ciencia ha llevado a la creación de una especie de comunidad global que comparte un conjunto de principios y valores, como la búsqueda de la verdad y la defensa de la evidencia.
Conclusión
La idea de la ciencia como una «nueva religión» del siglo XXI es una reflexión sobre la profunda influencia que el conocimiento científico ha ganado en nuestra sociedad y en nuestras vidas individuales. Aunque la ciencia y la religión difieren en sus métodos y principios, la ciencia ha comenzado a ocupar, para muchos, el rol de proporcionar respuestas y un marco ético que antes se obtenían de las religiones tradicionales. Con autores como Carl Sagan, Richard Dawkins, Sam Harris y Yuval Noah Harari, este debate sigue vigente y plantea cuestiones fundamentales sobre el papel de la ciencia en la búsqueda de sentido y comprensión del ser humano.