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ESPAÑA Y PORTUGAL

“En 1580, Felipe se hallaba en la cúspide de su poderío. El primer monarca de la historia que gobernaba sobre una península unida, realmente ahora podía llamarse rey de “España”.”

Henry Kamen,” Felipe de España”, Ed. Círculo de Lectores, 1998, p.410.

Esta publicación se utiliza en los programas de formación de EESED.

La relación histórica entre España y Portugal es un fascinante relato de interacciones culturales, políticas y sociales que se remonta a siglos atrás. Estos dos países ibéricos, que comparten una península y una historia entrelazada, han experimentado momentos de cooperación y conflicto a lo largo de los años. Desde la formación de los reinos medievales hasta la expansión colonial, pasando por la unificación y las tensiones modernas, la historia de España y Portugal es rica y compleja.

Orígenes y la Edad Media

Los orígenes de España y Portugal se remontan a la época de la Reconquista, un proceso que abarcó varios siglos durante el cual los reinos cristianos del norte de la península ibérica lucharon contra el dominio musulmán. Durante este período, se formaron varios reinos, como León, Castilla, Aragón y Portugal. La lucha por el control territorial y la influencia religiosa caracterizó esta época.

Portugal se estableció como un reino independiente en el siglo XII, cuando Afonso Henriques se proclamó rey en 1139. Su independencia fue reconocida por el Tratado de Zamorra en 1143, que estableció fronteras claras entre los reinos de León y Portugal. Durante la Reconquista, Portugal y Castilla, aunque aliados en algunos momentos, también competían por el territorio. Esta rivalidad sería una constante en su relación a lo largo de los siglos.

La Unión de los Reinos y la Era de los Descubrimientos

En 1469, la unión de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, marcó el inicio de una nueva era en la península. La finalización de la Reconquista con la conquista de Granada en 1492 estableció a España como una potencia cristiana y militar en Europa. Ese mismo año, Cristóbal Colón, financiado por los Reyes Católicos, emprendió su viaje hacia el Nuevo Mundo, dando inicio a la Era de los Descubrimientos.

Portugal, que ya había estado explorando las costas africanas y las rutas marítimas hacia Asia, también desempeñó un papel crucial en la expansión colonial. Bajo el liderazgo del infante Enrique el Navegante, los portugueses establecieron rutas hacia la India y Brasil, convirtiéndose en una de las principales potencias marítimas del mundo.

A medida que ambos países se expandían, comenzaron a establecer colonias en territorios lejanos, lo que llevó a la competencia por los recursos y las tierras. En 1494, el Tratado de Tordesillas, mediado por el Papa Alejandro VI, dividió el mundo entre España y Portugal, otorgando a cada uno derechos sobre nuevas tierras descubiertas. Este acuerdo fue fundamental para establecer las fronteras coloniales, aunque no estuvo exento de controversias.

La Crisis de 1580 y la Unión Ibérica

A finales del siglo XVI, la relación entre España y Portugal se volvió aún más compleja. En 1580, la muerte del rey portugués Sebastián I sin herederos directos llevó a una crisis sucesoria. Felipe II de España, quien era nieto de la hermana de Sebastián, reclamó el trono portugués. Esto resultó en la unión de ambos reinos bajo la corona española, un período conocido como la Unión Ibérica (1580-1640).

Durante la Unión Ibérica, Portugal mantuvo cierta autonomía, pero estuvo bajo el control de la política exterior española. La situación llevó a tensiones y descontento en Portugal, ya que muchos portugueses resentían la dominación española. En 1640, un levantamiento conocido como la Restauración de la Independencia culminó en la restauración de la soberanía portuguesa y el ascenso de la Casa de Braganza al trono.

Siglos XVIII y XIX: Rivalidades y Cooperación

A lo largo de los siglos XVIII y XIX, España y Portugal continuaron experimentando tensiones y rivalidades. Durante las Guerras Napoleónicas, ambos países se vieron envueltos en conflictos que llevaron a invasiones y ocupaciones. En 1807, las tropas francesas invadieron Portugal, lo que llevó a la familia real portuguesa a huir a Brasil, donde establecieron un gobierno en el exilio. Este evento tuvo repercusiones significativas para la relación entre los dos países.

La invasión francesa también impactó a España, que fue invadida en 1808 y enfrentó una guerra civil interna. En 1810, las tropas británicas ayudaron a liberar Portugal de la ocupación francesa, lo que llevó a una colaboración temporal entre ambos países. Sin embargo, las rivalidades continuaron, especialmente en el contexto de la descolonización en América Latina y el creciente nacionalismo en ambos países.

El Siglo XX: Transformaciones y Nuevas Realidades

El siglo XX trajo consigo importantes cambios en la relación entre España y Portugal. Durante gran parte del siglo, ambos países vivieron bajo regímenes autoritarios: la dictadura de Franco en España (1939-1975) y el Estado Novo en Portugal (1933-1974). A pesar de sus similitudes políticas, hubo momentos de tensión, especialmente durante la Guerra Civil Española y sus repercusiones en la península.

En 1974, la Revolución de los Claveles en Portugal derrocó el régimen del Estado Novo y dio paso a la democracia. Este evento tuvo un impacto en las relaciones exteriores de Portugal y, en consecuencia, en su relación con España. Ambos países compartían ahora un enfoque más democrático y se unieron en la búsqueda de la integración europea.

La Integración Europea

La adhesión de España y Portugal a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986 marcó un nuevo capítulo en sus relaciones. La integración en el marco de la Unión Europea fomentó la cooperación económica y política, así como un aumento de la movilidad y la interacción cultural. Ambos países trabajaron juntos en diversas iniciativas y proyectos, fortaleciendo así sus lazos.

La colaboración en la UE también permitió a España y Portugal abordar cuestiones comunes, como la pesca, la agricultura y la cohesión regional. A través de programas como los Fondos Estructurales, ambos países se beneficiaron del apoyo económico de la UE, lo que contribuyó al desarrollo de infraestructuras y al crecimiento económico.

Relaciones Modernas y Desafíos

Hoy en día, las relaciones entre España y Portugal son en gran medida amistosas y colaborativas. Sin embargo, aún existen desafíos, como la gestión de recursos hídricos compartidos y cuestiones económicas. La crisis financiera de 2008 afectó a ambos países, pero la recuperación ha sido desigual.

En el ámbito cultural, España y Portugal continúan compartiendo una rica herencia histórica, con similitudes en la lengua, la literatura y las tradiciones. Las conexiones culturales se fortalecen a través de intercambios académicos, artísticos y turísticos.

Conclusión

La relación histórica entre España y Portugal es un testimonio de la complejidad de la interacción humana a lo largo del tiempo. Desde la rivalidad medieval hasta la cooperación moderna en el contexto de la Unión Europea, ambos países han experimentado altibajos en su historia conjunta. Aunque han tenido momentos de conflicto, su relación ha evolucionado hacia una colaboración constructiva, cimentada en intereses comunes y un legado cultural compartido. En un mundo cada vez más interconectado, la amistad entre España y Portugal continúa siendo un ejemplo de cómo dos naciones pueden aprender de su historia y construir un futuro juntos.

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