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LA GUERRA DE LAS GALAXIAS NUNCA EXISTIÓ

“Nadie en el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos se creyó nunca que se fuera a construir esa denominada Guerra de las Galaxias. Pero si conseguíamos convencer a los rusos de que Estados Unidos iba a poder sobrevivir al primer lanzamiento de misiles, teníamos ganada la partida”

Seymour M. Hersh, “The Vice President’s Men, London Review of Books, vol 41, n.2, 24 de enero de 2019.en Luis del Pino, “La Dictadura Infinita”, Ed. La esfera de los libros, 2022, pp.32 y 33.

Esta publicación se utiliza en los programas de formación de EESED.

Durante la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980, Estados Unidos propuso un ambicioso programa de defensa conocido como la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI, por sus siglas en inglés), apodado comúnmente como «Star Wars». Este plan buscaba contrarrestar la amenaza nuclear de la Unión Soviética mediante la creación de un escudo defensivo basado en tecnología avanzada, capaz de interceptar y destruir misiles balísticos intercontinentales (ICBM) en pleno vuelo. Aunque fue ampliamente publicitado y generó un gran debate, la realidad es que este programa nunca llegó a implementarse en su totalidad.

La idea detrás del SDI era revolucionaria para la época. En lugar de basarse exclusivamente en la disuasión nuclear mediante la destrucción mutua asegurada (MAD), el gobierno de Reagan pretendía desarrollar un sistema de defensa que utilizara tecnologías avanzadas como rayos láser, satélites con capacidad de ataque, e interceptores balísticos. Este escudo protegería a Estados Unidos y sus aliados de cualquier ataque nuclear soviético, asegurando una ventaja tecnológica y estratégica en la Guerra Fría.

Sin embargo, el programa enfrentó varios obstáculos importantes que impidieron su plena realización. Uno de los principales desafíos fue la viabilidad tecnológica. En la década de 1980, muchas de las tecnologías que se requerían para el éxito del SDI simplemente no existían o estaban en fases experimentales muy tempranas. Por ejemplo, el desarrollo de rayos láser que pudieran destruir misiles a gran distancia o de satélites capaces de interceptar múltiples objetivos era una tarea sumamente compleja y costosa, que superaba las capacidades tecnológicas de la época. A pesar de que se invirtieron miles de millones de dólares en investigación y desarrollo, los avances no fueron suficientes para crear un sistema operativo funcional.

Otro obstáculo significativo fue el coste del programa. Se estimaba que la creación de un escudo antimisiles a gran escala requeriría cientos de miles de millones de dólares en inversión, lo que generaba críticas tanto dentro como fuera del gobierno estadounidense. Muchos consideraban que el SDI era financieramente inviable, y que esos recursos podrían haberse utilizado en otros programas más inmediatos, como la modernización de las fuerzas armadas convencionales o la mejora de la economía nacional.

Además, la SDI también generó tensiones diplomáticas. La Unión Soviética, al ver que Estados Unidos intentaba desarrollar una defensa que podría hacer obsoleta la disuasión nuclear, interpretó el programa como una amenaza directa. Esto llevó a un aumento en las tensiones durante la Guerra Fría, aunque paradójicamente, también motivó a los soviéticos a buscar negociaciones. De hecho, el programa SDI jugó un papel indirecto en las conversaciones que llevaron a los acuerdos de reducción de armas nucleares, como el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) de 1987.

Al final, con la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el fin de la Guerra Fría, el programa SDI perdió gran parte de su relevancia. Si bien algunas investigaciones y tecnologías desarrolladas durante el programa sentaron las bases para sistemas de defensa posteriores, como los sistemas antimisiles actuales, el concepto original de «Star Wars» nunca se llevó a cabo por completo. La combinación de barreras tecnológicas, costos excesivos y cambios en el contexto geopolítico impidió que el ambicioso proyecto de defensa de Reagan se materializara en su totalidad.

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